Tropiezos habituales y cómo sortearlos
La claridad no exige silencio total. Acepta el murmullo mental y vuelve con suavidad a la voz que guía la respiración. La práctica es regresar, no bloquear; así surge el espacio para elegir con más lucidez y menos fricción interna.
Tropiezos habituales y cómo sortearlos
Demasiadas instrucciones saturan la atención. Prefiere guías con anclas simples: respirar, sentir el cuerpo y etiquetar pensamientos. Si te pierdes, pausa, vuelve al aire entrando y saliendo, y retoma el hilo con paciencia y curiosidad amable.